🤝 Todos somos parte del juego En el recreo, los niños y niñas jugaban al fútbol. Carla miraba desde un banco. Le gustaba mucho correr y chutar el balón, pero nadie la había invitado a jugar. Cerca de allí, Leo también observaba. Usaba una silla de ruedas y pensaba que ese juego no era para él. Entonces, Marcos levantó la mano y gritó: —¡Eh! ¿Por qué no jugamos todos juntos? Podemos hacer equipos mezclados y cambiar un poco las reglas para que todos podamos participar. Al principio, algunos dudaron. Pero luego empezaron a probar. Carla jugó como portera y Leo ayudó a contar los goles y a animar. Después, también se animó a lanzar penaltis. Todos se rieron, se ayudaron y lo pasaron genial. Desde ese día, en el recreo siempre hay sitio para uno más. Porque cuando todos jugamos, todos ganamos. 🧠 Preguntas para pensar y conversar ¿Por qué Carla y Leo no estaban jugando al principio? ¿Qué hizo Marcos para que todos pudieran participar? ¿Cómo se sintieron los niños y niñas al final de...
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